Campas de Legaire y monte Baio (1.197 m)

errekaondoan.jpg

Por los rasos de Legaire, junto al arroyo.

La sierra de Entzia nos muestra su parte más amable en estas relajantes praderas de Legaire. Esta meseta herbosa es la prolongación geológica y biológica de la sierra de Urbasa y constituyen un contrafuerte rocoso presidido por las cimas de Baio (1.197 m) y Mirutegi (1. 165 m) que se asoman a la Llanada Alavesa. Estos rasos, protegidos por el bosque de Lekuona, forman un remanso de paz y tranquilidad tan solo amenazado por el sonido de los cencerros del numeroso ganado que pasta en ellos. El recorrido tiene su punto culminante en la cumbre de Baio, para regresar otra vez a los rasos de Legaire por el puerto de Bikuña y a través del hayedo pasar junto a unas chabolas de pastores. El puerto de Opakua, que une las localidades de Agurain – Salvatierra con Kanpetzu – Santa Cruz de Campezo, nos sirve como punto de partida para esta sencilla y relajante excursión.

Itinerario

Desde el aparcamiento del raso de Legaire (1.005 m) comenzamos el recorrido por una pista que se adentra en las campas siguiendo las rodadas. Pasados unos metros, en la bifurcación, optamos por seguir el camino de la derecha. Vamos remontando la ligera pendiente y como consecuencia de ello, la visión sobre las campas se va ampliando cada vez más. En el siguiente cruce tomamos el ramal de la izquierda para seguir en la dirección del abrevadero que, al rebasarlo, se queda a nuestra izquierda. A continuación, descendemos hasta el arroyo de Legaire y lo cruzamos, continuando en línea recta a través de la pradera. En nuestro camino vemos una hilera de hayas por nuestra izquierda, en la que no penetramos en momento alguno. En pleno centro del raso, evitamos llegar a la orilla del arroyo de la derecha, continuando ladera arriba por el camino de la izquierda. Superado el promontorio de Lekuona, seguimos adelante con la compañía de un cercado por la izquierda. Andamos hacia el interior del hayedo hasta que alcanzamos una borda. Una vez que la rodeamos, la dejamos a nuestra izquierda para girar una decena de metros más adelante hacia la derecha en sentido ascendente.

Continuamos a través del bosque para alcanzar, en el mismo borde del acantilado, un perfecto balcón sobre la llanada y el techo de la excursión: la cima de Baio (1.197 m – 45 min). Seguimos por la izquierda, hacia el alto de Opakua, por un sendero que transcurre paralelo al acantilado y que va descendiendo suavemente hacia el sur y tras rebasar un par de cercados alcanzamos finalmente el puerto de Bikuña (1.095 m – 50 min). No cruzamos el paso, sino que optamos por girar a la izquierda y continuar por el sendero que avanza paralelo al cercado. Más adelante, el camino se hace más ancho y termina por confluir con otro mayor y más embarrado por el tránsito de ganado que soporta. Continuamos por él en sentido descendente. Siguiendo nuestros pasos en paralelo al cercado, atravesamos un enorme hayedo aunque de vez en cuando tenemos que atravesar pequeñas campas de mullida hierba. Al llegar al siguiente cruce, evitamos una pista que nos viene por la derecha y seguimos fieles a la dirección que ahora toma el cercado hacia el norte. Aparecemos en el prado previo a las bordas de Legaire que ya las vemos a unos cien metros de distancia, por la derecha.

baio

Baio (1.197 m)

Pasamos por delante del conjunto de cercados y chabolas para llegar nuevamente hasta la regata de Legaire por la que hemos transitado anteriormente. Lo cruzamos y hacemos lo mismo con la campa que se nos presenta delante, para alcanzar el punto de partida de esta relajante excursión (1.005 m – 1 h 30 min). En el centro del recorrido se encuentra el cromlech de Mendiluze, la gran joya megalítica de Legaire. Excavado y restaurado en el año 1984, tiene un diámetro de más de 10 metros, con cuatro menhires y 80 piedras testigo.

ACCESO

Desde el puerto de Opakua, en la carretera que une Agurain – Salvatierra con Kanpezu, una pista asfaltada se interna por la sierra de Entzia hasta el aparcamiento de Igorita. Dejamos el asfalto y giramos a la izquierda por la pista de tierra hasta el raso de Legaire. En total, son 7,5 km. desde Opakua.

DATOS PRÁCTICOS

TIEMPO: 1h 30 min. (circular)

DISTANCIA: 5 km.

DESNIVEL: 192 m.

PUNTOS DE INTERÉS: Cromlech de Mendiluze, menhir de Akarte, panorámica desde la cima del Baio.

ALOJAMIENTO: CR Zadorra Etxea (Agurain): 945 312 427. Casa Rural Mendiaxpe (Araia): 945 304 212 / 646 104 584.

DIFICULTAD: Fácil

CARTOGRAFÍA: Parque Natural de Izki – Entzia. Cuadernos Pirenaicos. Sua Edizioak. Escala: 1:25.000.

SUGERENCIAS: Aunque la excursión es sencilla, hay que tener cuidado en caso de niebla. Deberemos llevar agua. En las campas hay mucho ganado por lo que deberemos tener cuidado para no asustarlo.

Ruta de los árboles centenarios

munaintxikiCon esta agradable excursión circular por los aledaños de la sierra de Entzia retomamos el blog La Montaña Mágica, ahora convertido en sección permanente de la bitácora de Euskal Herria Liburuak. En sucesivas entregas iremos proponiendo planes montañeros por nuestro pequeño país. Ahora toca echar a andar. Nos esperan hermosos ejemplares de robles y quejigos centenarios y la opción de acercarnos por un camino forestal hasta las fuentes del río Zadorra.

El inicio de la ruta lo realizamos desde el pueblo de Munain, concretamente desde su exterior en dirección hacia la sierra. Junto a un cruce cercano a una instalación ganadera que produce quesos, aparcamos el vehículo en una campa una vez que pasamos el puente.

Comenzamos a caminar por la pista que se dirige hacia el bosque, ayudados siempre por las balizas amarillas y blancas. Cruzamos la puerta de madera y comenzamos el suave ascenso siempre en dirección a la sierra de Entzia, cuyos contrafuertes rocosos sobresalen sobre nuestras cabezas. Al poco tiempo de traspasar otra barrera, vemos el primer ejemplar de roble centenario y alcanzamos una zona vallada y habilitada para observar varios de los árboles centenarios más llamativos. Antiguamente, los vecinos de estos pueblos dejaban crecer los robles hasta cierta altura y los podaban. Los troncos crecían hacia lo ancho y por las ramas, con o que a base de una buena gestión, disponían de leña para la casa y para conseguir carbón.

En el cruce situado en las cercanías, optaremos por ascender hacia las fuentes del Zadorra con el objetivo de alargar un poco más la excursión y disfrutar lo máximo en este precioso bosque. Este recorrido es un poco más exigente y más largo que el que se dirige hacia Okariz, pero a cambio obtendremos la recompensa del precioso recorrido donde con la altura comienzan a aparecer hermosos ejemplares de hayas. Junto a una caseta nos dirigimos por la izquierda hasta la base del circo que dibujan las paredes de rocas y donde se encuentra el nacimiento del Zadorra.

Retomamos el sendero junto a la caseta blanca para cruzar el puente de madera e ir descendiendo tranquilamente hacia la población de Okariz. El camino está bien señalizado y no hay ningún problema en seguirlo. En un cruce se nos junta el sendero GR 25 que viene dando la vuelta a la Llanada Alavesa. Lo seguimos por la derecha hasta toparnos nuevamente con el sendero que hemos abandonado en la subida y que lleva directamente hasta Okariz. Una vez que alcanzamos la pequeña localidad, pasamos junto a la iglesia y ya vemos la pista parcelaria que nos lleva directamente hasta Munain.

Txusma Perez Azaceta

GUÍA PRÁCTICA

TIEMPO: 2h 45 min (circular)

DISTANCIA: 9,7 km

DESNIVEL: 335 m

ACCESO: Desde Agurain-Salvatierra, tomamos la carretera A-2128 que se dirige hacia el puerto de Opakua. Enseguida hay que desviarse a la izquierda para alcanzar la localidad de Munain. Cruzamos todo el pueblo y junto a un puente giramos a la derecha para aparcar el vehículo.

MAPA: Parque Natural de Izki-Entzia. Sua Edizioak. Escala 1:25.000.

INFO:    Libro 57 Rutas Senderistas por Euskal Herria. Sua Edizioak

ALREDEDORES: En las cercanías se encuentra el famoso dolmen de Sorginetxe, y desde el alto de Opakua podemos pasear por las relajantes campas de Legaire.

 

 

 

Días en rojo

20141121_103010Bosque de los robles centenarios de Munain-Okariz (Araba)

Naturaleza en rojo. O en ocre, amarillo, naranja. La estación más bella del año viste estos días sus mejores galas antes de dejar que el viento la desnude. Es el momento de abandonar la comodidad del hogar y salir al bosque. Nos espera un espectáculo sensacional.

Afortunadamente, en este país son numerosos los lugares en los que disfrutar del otoño. Por ejemplo, el de la foto, el bosque de los viejos robles (muchos de ellos con más de 500 años de existencia) que se refugia a la sombra de la sierra de Entzia, entre los pueblos de Munain y Okariz (Araba). Ese y otros muchos aparecen en Rutas por los bosques más bellos, el segundo libro de la colección Euskal Herria. Otras opciones clásicas son los hayedos de Urbasa, Aralar, Aizkorri-Aratz, Baztan y la selva de Irati. En caso de que sean ellos nuestro destino, los nuevos mapas de Sua nos serán de gran ayuda.

Finalmente, no debería faltar en nuestra mochila la guía de árboles de Euskal Herria, para poder saber a qué especies debemos agradecer la belleza que nos regala el otoño.