“Excursiones a castros”, una invitación a cimas con historia

EH23 CASTROS_MTDOazalEl pasado ha dejado en el paisaje más huella de lo que a simple vista pudiera parecer. Es cierto que la ocupación del espacio que nos imponen las formas actuales de producción transforma gran parte de nuestro territorio, a menudo de forma casi irreversible. Pero aún quedan muchos rastros, por ejemplo, de las primeras poblaciones del país. Algunas de ellas tienen la singularidad de ocupar las cimas de muchas de nuestras montañas. Quizás las hemos hollado sin ser conscientes de que bajo nuestras botas reposa una parte importante de nuestro pasado. Son los castros prehistóricos, los poblados amurallados de la Edad de Hierro. Ellos protagonizan un nuevo y apasionante libro de Santiago Yaniz, “Excursiones a castros, fortificaciones y recintos de guerra”, el nuevo título de la colección Euskal Herria.

Se trata de 40 excursiones a otras tantas cimas repartidas por todo el país. En la mayor parte de los casos en la cumbre nos espera un viejo recinto defensivo con más de 2.500 años de historia a sus espaldas. Los demás son fortificaciones más modernas pero siempre ubicadas en cerros, lomas y montañas estratégicas.

Cada ruta del libro incluye una detallada descripción del recorrido, mapa, datos prácticos y presentación histórica de las características del bastión elegido. Además, las fotografías de Santiago Yaniz, a menudo tomadas con la ayuda de drones, nos proporcionan más información sobre la fortificación correspondiente y, sobre todo, una perspectiva a menudo inédita.

En definitiva, este nuevo libro de la colección Euskal Herria nos proporciona el doble placer de disfrutar de su lectura en casa y de echarnos al monte estimulados por una sabia combinación de naturaleza y cultura.

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“Rutas botánicas por parajes de ensueño”, una gran idea

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“Treinta y una rutas botánicas, treinta y un senderos para caminar con calma sin más intención que disfrutar del paisaje de las flores. No es esta una guía botánica ni un libro de montaña, pero tiene una mezcla de ambos mundos que tan bien se complementan”. Así presenta Jon Benito, biólogo y fotógrafo, el nuevo libro de la colección Euskal Herria, “Rutas botánicas por parajes de ensueño”.

Cada propuesta consta de un recorrido por un paraje natural perfectamente descrito y una ficha con seis especies vegetales vinculadas al espacio visitado. De esta manera, el autor nos lleva a conocer los azafranes silvestres del río Inglares, los tejos de Lamioxin, las plantas carnívoras del Gorbeia, las jaras y sabinas de los barrancos de Lokiz y los jardines botánicos más sorprendentes del país, como Iturraran (Pagoeta) o Villa Arnaga (Kanbo).

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El autor, Jon Benito, debuta en la colección Euskal Herria Liburuak con un título propio, pero ya había participado en el libro colectivo “Ama Lurra” y es un veterano colaborador de la editorial Sua, con la que ha publicado numerosos artículos sobre naturaleza en medios como las revistas Euskal Herria, Nora y El Mundo de los Pirineos.

Treinta y una propuestas, por tanto, para conocer el país, para disfrutar de espacios ya visitados y descubrir otros, para sorprendernos con todos ellos. Bosques, lagos, prados, barrancos y cumbres nos esperan para enseñarnos sus tesoros botánicos.

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Viejos caminos romanos, medievales y modernos

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Todas tuvieron sus tiempos de gloria. Fueron las autovías del siglo III, las avenidas de la Edad Media, las autopistas del siglo XVIII. Hoy no quedan más que algunos pequeños tramos, a veces semi-ocultos, otras veces desfigurados o reutilizados. Pero aún sigue siendo un placer pisar sus losas gastadas, remontar montañas y cruzar paisajes por estas ancestrales vías de comunicación. ¿Qué cuáles son? ¿Dónde están? Esta es la lista de excursiones (haz clic sobre la imagen) que propone “Rutas por calzadas y viejos caminos”.

Nos esperan, por tanto, calzadas romanas como la de la Berrueza o la de Garisoain, enlosados medievales como el de Ziortza, caminos mineros y pastoriles como el de Arritzaga o el de Intzola, la vieja ruta de postas de la Llanada Alavesa o antiquísimas vías de enlace intercomarcales como las calzadas de Berraona y Urbasa. Un aluvión de sensaciones acude a nosotros al sentir bajo nuestros pies estas viejas losas por las que ha discurrido la historia de nuestro país durante los últimos dos mil años.